
©Jardin du Val Nancon|Noé C. photography

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©Balade sur les Remparts|PORIEL Thibault

©Jardin du Val Nancon|Noé C. photography

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Una impresionante silueta de granito domina este pueblo… En cuanto uno llega a Fougères, se ve. Y situadas a los pies de la mayor fortaleza de Europa, las casas medievales construidas con entramado de madera y las calles adoquinadas no han perdido un ápice de su encanto. Ante tus ojos: mil años de historia.
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Fougères fue un enclave muy importante en la lucha por las fronteras de Bretaña y su característico castillo medieval fundado en 1020 ha conservado su caché de antaño. Es muy agradable pasear por las calles del casco antiguo, el barrio más antiguo del pueblo, descubriendo las terrazas de bares y cafés y sus casas medievales de entramado de madera que recuerdan la riqueza pretérita de la ciudad. Sumérgete en la época dorada de Fougères. Un espectáculo de luz y sonido ilustra la visita del castillo y narra la historia desde el año 1000 al 1500. Realmente te transporta.
Erguida sobre un peñasco de esquisto, este vasto complejo defensivo edificado entre los siglos XII y XV intimida al más incrédulo. Con sus trece torres cubre una superficie de dos hectáreas y sus fortificaciones, antaño rodeadas de agua, han sido restauradas por completo. Sigue el camino de ronda y disfruta de unas bonitas vistas a las murallas y a los jardines del pueblo.
¿Quién es Melusina?
Melusina es el hada de Lusignan. Pero también es el nombre de una de las torres del castillo que culmina a 30 m de altura, con unas paredes de 3,5 metros. Un sistema defensivo disuasorio.
Fougères también es sinónimo de numerosos espacios verdes como el jardín público que corona el barrio medieval alrededor de la iglesia de Saint-Sulpice o las dos hectáreas de Val Nançon a las que se accede desde el castillo por la callejuela de Vaux. Y si te gustan los jardines temáticos, el Parque Floral del Châtellier es ideal para pasar unas horas. En primavera, las camelias, azaleas y rododendros iluminan el jardín.